lunes, 20 de junio de 2011
¡Vaya, 1000 visitas!
jueves, 16 de junio de 2011
miércoles, 15 de junio de 2011
"The Wicker Man" de Robin Hardy

Película de culto inglesa y una de las cintas más representativas de la década de los 70 en Inglaterra, “The Wicked Man” nos ofrece una estupenda película de misterio llena de sorpresas, un mundo alternativo e inquietante, con una historia muy bien llevada y sorprendente además de una invitación a reflexionar sobre la religión y los peligros de las creencias llevadas al extremo.

Con un guión de Anthony Shaffer (que ya tenía en su haber películas como La Huella o Frenesí) y con el apoyo de un actor de la talla de Cristopher Lee (realizo el trabajo sin cobrar y participó con mucha fuerza en la promoción del film) que hace uno de sus papeles más memorables, aunque con unos pelazos de los que seguro en los 80 ya se arrepentía, “The Wicked Man” supone un interesante giro a los films de terror habituales por entonces en Inglaterra proponiendo una nueva fórmula. En este film se cuida mucho más el aspecto de sugerencia y creación de ambientes más que del golpe de efecto en si, algo que desde mi punto de vista le va muy bien al género de terror. Lo que el espectador pueda imaginar siempre será mucho más terrorífico que lo que el autor le pueda mostrar, y esta máxima se cumple durante todo el film mostrándonos cada vez un aspecto más sórdido y raro de Summerisle, con un peligro que planea constantemente sobre el protagonista aunque no podamos más que intuirlo.
Muy interesante en este sentido por ejemplo la escena del escarabajo en el pupitre, creo que con menos recursos no se puede lograr un efecto mayor de desconcierto y “mal rollo” en el espectador.

Lo cierto es que la película se sirve muy inteligentemente de elementos universales tanto del propio cine de terror como de la religiosidad (religiosidad en general, pues todas las creencias religiosas tienen muchos puntos en común en sus aspectos más básicos) y de todos los fantasmas que guardamos los seres humanos en el inconsciente desde que vivíamos en las cavernas: el cementerio, el árbol, el ya mencionado escarabajo… y por supuesto la relación entre el terror y el sexo, muy bien aprovechado en esta cinta para enrarecer mucho más el ambiente que reina en el pueblo costero.
Resulta muy llamativo el uso de la música en todo el film en forma de las canciones que cantan los habitantes del pueblo, desde las coplillas que recitan los niños en el patio del recreo mientras danzan, hasta las lascivas “canciones de seducción” que cantan los jóvenes en el bar en honor a la hija del posadero, una especie de diosa del amor local por decirlo de alguna manera, o la canción del final de la película, que sin desvelar nada diré que es la que más fuerza dramática tiene por lo “intenso” de la situación. En la tónica de romper con el terror clásico de entonces podría considerarse "The Wicked Man" un musical de misterio y terror, lo cual es, como poco, llamativo además de estar muy bien conseguido.
La realización es bastante sencilla pero muy adecuada y cuidada porque lo cierto es que la historia no pide más. Con planos generalmente largos que apoyan la sensación de pesadez en la película (y dejan entrever la escasez de recursos de la producción) y alguna que otra escena muy interesante como el desfile de Mayo o la escena de los niños alrededor de árbol, se agradece que no se complicaran la vida con aspavientos para dejarnos seguir el argumento e intentar unir las piezas que nos van dando para desvelar el misterio de Summerisle, que es lo que importa en la película. En ese sentido el guión presenta algún que otro fallo importante el cual los espectadores no pasamos desapercibidos, sobre todo en el tercio final, pero son muy pocos y se perdonan por lo original de la historia.

En general creo que lo más interesante de la película es el ambiente conseguido, enrarecido, oscurantista, pero que sin embargo todos tenemos de alguna manera presente en nuestra memoria (mas histórica que personal, claro) cuando la ceguera que puede producir cualquier fé se impone en cualquier sociedad ante la lógica, la razón y el sentido común. Resulta interesante como Howie, que parece el emisario encargado de llevar la luz de la civilización a Summerisle, al final, superado por las circunstancias, se enroca en su propia fe, la cual por cierto vemos que no solo no le sirve de mucho (tanto él como los habitantes del pueblo están poco dispuestos a escuchar algo que no sean sus propias creencias) sino que al final se nos descubre que se parece más de lo que le gustaría al paganismo en Summerisle del que tanto abomina.
Mucho más se podría hablar de las cuestiones religiosas en la película y por supuesto de la película en si, pero mi consejo es que la consigáis (ojo, la versión de los 70, no el remake de 2006) cuanto antes y la veáis, como siempre, en la pantalla más grande que podais. No os arrepentiréis.
lunes, 30 de mayo de 2011
Sabiduría Homérica
miércoles, 25 de mayo de 2011
The Tree of Life, de Terrence Malick





miércoles, 18 de mayo de 2011
Silent Hill de Christophe Gans

La relación entre el cine y los videojuegos se está estrechando cada vez más desde hace unos cuantos años. Si bien esta relación ha resultado económicamente rentable muchas veces, muy pocas han sido las ocasiones en las que hemos visto una buena adaptación al cine de un videojuego, viendo muchas veces que el juego en el que está basado es mucho más interesante y original que el film que vemos en pantallas.
Un mal ejemplo a seguir es la saga Resident Evil, a mi gusto penosa adaptación del videojuego del mismo nombre que con cada entrega, tanto cinematográfica como del propio juego, va empeorando hasta tal punto que ya ni siquiera ver a Milla Jovovich pegando tiros con ropas de cuero ajustadas compensa para tragarse dos horas de película infame.
Sin embargo, otra conocida saga de Survival Horror (el género del videojuego que equivale al terror en el cine), Silent Hill, tuvo en 2006 la que puede considerarse también según mi opinión, la mejor adaptación al cine de un videojuego, con unos resultados que aunque tienen alguna que otra laguna, son más que satisfactorios.
Rose y Christopher tienen problemas con su pequeña hija, la cual parece sufrir algún tipo de afección mental que la lleva a tener terribles pesadillas con un lugar llamado Silent Hill. Rose se niega a aceptar los diagnósticos médicos y decide ir con su hija a escondidas de Christopher en busca de la misteriosa ciudad para ver si puede encontrar una solución. Justo en la entrada de Silent Hill y perseguidas por una policía llamada Cybil que sospecha de ellas, las tres sufrirán un accidente en el que Rose queda inconsciente. Al despertar, no solo descubre que su hija ha desaparecido, sino que un misterioso precipicio y una densa niebla le impiden salir de la ciudad. Rose debe encontrar a su hija entre la niebla, misión mucho más difícil de lo que cree pues Silent Hill es un lugar de verdadera pesadilla…

Producción franco-canadiense dirigida por Christophe Gans (El Pacto de los Lobos), y con un diseño de producción y un arte impecables, Gans lleva a las protagonistas y de paso al espectador a un verdadero infierno en una película verdaderamente diferente a cualquier adaptación del videojuego que se hubiera hecho hasta ese momento. Resulta más auténtica, más fiel al original pero sin perder su condición de cine, lo cual es ya un mérito considerable.
Le ha venido de maravilla al film escapar del sistema Hollywoodiense pues creo que han conseguido mezclar muy bien su condición de película y el juego que también es, manteniendo un equilibrio entre el lenguaje de uno y otro.

Desde la llegada al pueblo, se nos mantiene todo el rato tensos en nuestras butacas (recuerdo cuando la vi en el cine que pasé algún que otro mal rato) con los terribles monstruos que habitan según la hora del día en la ciudad, hasta tal punto que no sabes si preferir que sea de día o de noche. La propia Silent Hill es también protagonista indiscutible con su característica niebla y sus sórdidos lugares, donde cualquier esquina o cualquier sombra puede esconder la peor de las criaturas posibles. El, como ya hemos dicho, maravilloso trabajo de diseño de producción y arte (lo mejor de la película sin duda) le sirve a Christophe Gans a hacer muy bien su trabajo de aterrorizarnos mientras se va intrincando más y más el misterio que rodea a Silent Hill hasta un final que puede resultar un poco decepcionante por algún que otro fallo o complicación en el guión.

Y es que esta es la parte en la que más puede cojear el film. En toda su segunda mitad la película se intenta explicar a sí misma en exceso, además de enseñar demasiado aceleradamente el misterio de Silent Hill, un misterio por cierto demasiado enrevesado, que tira en demasiadas direcciones sin concretar ninguna y con algunas lagunas muy grandes, sobre todo en la relación de la hija de Rose con la propia ciudad. Esto hace que al final nos quedemos sin saber muy bien que ha pasado con algunas cosas y nos hacemos demasiadas preguntas sobre hechos del argumento que ciertamente no casan por mucho que lo intentemos o se hayan dejado cosas en el aire para cubrir esos fallos.
Aún así y todo la propia película cubre sus defectos muy bien, no dejándonos respirar y teniéndonos en vilo de principio a fin, con un desfile del horror muy poco convencional dentro del cine de terror y una película que a pesar de sus defectos, creo que es un buen ejemplo a seguir de lo que una adaptación de un buen videojuego (que los hay) debe ser. Recomendable sin duda alguna.
Os dejo de paso algunas imágenes de los primeros juegos para que veáis lo cuidada que esta la adaptación y la ambientación general de la saga.

martes, 10 de mayo de 2011
La Mirada del Samurai, los Dibujos de Akira Kurosawa

Hasta el 12 de Junio en al museo ABC de Madrid podréis disfrutar de una exposición más que
interesante sobre uno de los grandes maestros indiscutibles de la historia del cine:
La Mirada del Samurai: Los Dibujos de Akira Kurosawa,

en la que
nos muestran los cuadros que el genial cineasta pintaba en sus últimas películas a modo de “storyboard” donde ya dejaba más que detallado aspectos sobre la luz, el color, el maquillaje, el vestuario…vamos,
prácticamente todo lo que se ve en la obra final.
Estos impresionantes dibujos nos

acercan al proceso
de creación de películas tan básicas e interesantes del cine
universal como “Ran”, ”Kagemusha”, ”Los Sueños”, ”Madadayo” o “El mar que nos mira” película que no pudo rodar personalmente pero que tenía más que preparada. Además podremos descubrir o mas bien confirmar la gran

sensibilidad artística y pictórica de Kurosawa, así como su claridad a la hora de plasmar ideas en imágenes, ya fuera sobre el papel o sobre la pantalla. No es una exposición muy grande por lo que se ve en poco tiempo y sin cansarse. Mi consejo es que no la dejéis pasar tanto si sois amantes del cine de Kurosawa (como es mi caso) como si queréis conocerlo mejor.
MUSEO ABC. CALLE AMANIEL Nº 29 - 31. 28015 - MADRID [ESPAÑA]




