domingo, 21 de julio de 2013

Kaze Tachinu, de Hayao Miyazaki

Bueno pues ayer tuve la inmensa suerte de poder asistir al estreno de la última de Miyazaki, Kaze Tachinu o como al parecer la llamarán cuando se estrene en España "El viento se alza". Tengo que admitir que no sabía absolutamente nada de la película ni de su argumento por lo que me pilló completamente desprevenida la historia del joven Jiro Horikoshi, ingeniero aeronáutico japonés que diseño el célebre caza nipón Zero, usado por los japoneses en la segunda guerra mundial.

Como ando escaso de tiempo y de conexión a internet seré breve y diré que la película me ha gustado pero, a pesar de ser por lo visto la única de la filmografía del director que le ha conseguido sacar alguna lagrimilla a si mismo (marketing strategy alert!), no me parece de lo mejor de sus trabajos. Ciertamente se nota que Miyazaki es un maestro de la animación y que sabe perfectamente como provocar esa "sensación ghibli" en el espectador en cada una de sus películas. De hecho tiene momentos a mi parecer verdaderamente brillantes y de lo mejorcito que ha hecho en su carrera (la primera media hora me parece sencillamente brillante, sobre todo la escena del terremoto). Sin embargo es una historia que quizás por el hecho de ser un biopic (género habitualmente poco agradecido), o quizás porque Miyazaki ha sido un poco generoso alargándose en ciertas subtramas, no termina de entrar en sintonía con el espectador. También diré que la he visto en japonés sin subtítulos y aunque algo del idioma puedo entender, solo me quedé con lo más básico de la trama que al parecer tiene más chicha de la que entendí, así que tomaros estos comentarios siempre como algo muy relativo. Sin embargo no fui el único al salir de la proyección (y había en el grupo españoles y japoneses que lo entendieron todo,
y de paso me lo explicaron), admitió que en ocasiones llego hasta a aburrir.

Pero lo dicho, le daré una oportunidad más en cuanto pueda porque el "espectáculo ghibli" os lo aseguro está garantizado. Espero con ganas poder ver una versión, subtitulada, cuanto antes en los cines de España.

domingo, 16 de junio de 2013

El verano de Kukujiro, de Takeshi Kitano

Llega el verano, el siempre maravilloso, esperado y perezoso verano. Todos los niños desaparecen con sus familias de la ciudad excepto uno. El pequeño se ha quedado sin amigos, todos están de vacaciones. Vive con su abuela y nunca conoció a su madre que "está trabajando mucho para mandarte dinero". La llegada de un paquete postal le permite descubrir la dirección donde vive su progenitora así que no lo piensa dos veces y decide coger su mochila, un poco de dinero y su libro de deberes de verano "Que hice durante mi verano" y lanzarse a la aventura, en busca de su madre. Pronto es interceptado por una joven amiga de su abuela que descubre sus intenciones y, en vez de impedirselo, decide que lo mejor es que le acompañe su pareja, un perdedor y un zoquete con pintas de matoncillo callejero venido a menos. Inicialmente el simpático fracasado decide seguir su vida de apostador y visitador de "locales alegres" con el mocoso como incómoda compañía (y fuente de dinero), pero un desagradable incidente le hará cambiar su punto de vista por lo que juntos, ahora sí, irán en busca de la madre perdida...y de paso encontrarán mucho mas.

Además de ser famoso en occidente (o por lo menos en España) por presentar el famoso concurso "El castillo de Takeshi", Takeshi Kitano resulta ser un fantástico cineasta con películas tan interesantes y alucinantes como Zatoichi, Violent Cop o Kantoku Banzai, sin embargo si tuviera que quedarme con una sería con El Verano de Kikujiro (que además de dirigir protagoniza), una maravillosa historia sobre la infancia, los ángeles protectores, la búsqueda de uno mismo y de sus orígenes, así como un trabajo excepcional, casi un manual básico, sobre el uso de la elipsis para "narrar las cosas no narrándolas". Este recurso de la omisión, tanto temporal como de acción, que es muy propio del cine japonés, alcanza en este film un nivel casi obsesivo por parte del director hasta tal punto que la historia que sabemos que nos están contando, prácticamente acaba imaginada por nosotros, viendo solamente las consecuencias de cada acto.


Un ejemplo: Nuestros dos protagonistas están en una piscina y el niño nada en el agua. Pregunta a Takeshi si no sabe nadar, el cual ofendido dice que por supuesto. Corte y lo vemos con un flotador lanzándose al agua. En el siguiente plano está flotando boca abajo con las piernas en el aire y el flotador aún puesto. Vamos, todas las partes que podrían haberse aprovechado como recurso cómico (el proceso de ponerse el flotador, el ahogamiento...¿para que mostrarlo? seguro que el espectador se imagina algo mucho más divertido en un proceso muy parecido al que emplea el cine de terror cuando nos oculta lo monstruoso para que lo creemos nosotros).


Este es solo uno pero la película está plagada de ellos: la pelea con el camionero oculta detrás del camión en la que solo vemos al personaje de Takeshi volando por los aires y volviendo a la carga una y otra vez. La roca que le lanza al camión para romperle un cristal (solo vemos la roca en el suelo una vez ya lanzada), la escena en la que "el señor se cayó por las escaleras", en realidad una violenta pelea que tiene Takeshi con cuatro matones de una feria y de la que no vemos absolutamente nada. Como ejemplo más siniestro la escena del pederasta en la que un "hombre que da miedo" intenta abusar del niño aprovechando que está solo. Escena por cierto terrible pero muy bien resuelta para tratarse de un tema tan peligroso y delicado de abordar en una película de corte teóricamente alegre y positivo.


Curiosamente esa es otra de las capacidades maravillosas de este film, que es llevarnos de la comedia al drama prácticamente de un segundo a otro, en ocasiones incluso mezclándose de una forma un poco extraña. No me atrevería a clasificar esta película de comedia ni mucho menos ya que está bastante lejos del "happy ending" holliwoodiense, pero tampoco entra dentro de la idea habitual de drama pues a pesar de su dureza la terminas viendo con una sonrisa en la boca. A fin de cuentas el niño descubre la realidad: su madre le abandonó y tiene una familia nueva con marido e hija, a partir de ahí deberá de aceptar su realidad y vivir la vida de la manera más feliz posible en una especie de maravilloso anticlimax de casi una hora en la que el director ya no solo hace lo que le da la gana con la historia (reminiscencias de El Castillo de Takeshi incluidas) sino que lleva a todos los personajes a un viaje a la infancia más fantástica y absoluta, convirtiendo a una panda de desheredados de la sociedad en un grupo de maravillosos niños que juegan en medio de la naturaleza sin ningún tipo de preocupación. Estupenda en ese sentido la escena en la que el niño imagina a sus amigos adultos en las estrellas vestidos de las formas mas fantasiosas y divertidas que un niño puede imaginar: samurais, soldaditos de plomo, aventureros... un broche estupendo y muy emotivo para la realización de todos y cada uno de los personajes del film.
También es interesante hablar de la idea del ángel en este film: está claro que el personaje interpretado por Takeshi se puede considerar el angel guardian del niño y más en la estupenda escena en la que le regala la "Angel Bell" y le dice que si la hace sonar un angel vendrá a ayudarle. El niño inmediatamente la hace sonar pero ningún angel viene...bueno, quizás porque ya esta ahí. Pero claro, la idea de angel está ya no solo en Takeshi sino en todos los personajes que les van a acompañar a lo largo de su aventura: los moteros no son otros que los propietarios originales de la angel bell, la joven pareja que les lleva en coche le regala al niño una mochila...con alas de ángel. ¿Quién es el ángel aquí? Lo que queda claro en la película, sobre todo en su tercio final, es que todos, absolutamente todos, podemos ser en algún momento el ángel que otro pueda necesitar. Una idea que muchos tacharán de un poco hortera pero quizás necesaria ya que como dijo el sabio "creemos facilmente en el infierno pero no en el cielo". A fin de cuentas no solo ha sido un verano maravilloso para el niño, sino también para el bueno de Kikujiro.

Como se nota que llevo mucho tiempo sin darle a la tecla porque no he contado ni la mitad de lo que quería y el resto lo he hecho muy torpemente ya que sin duda mucho, muchísimo más se podría decir sobre este film (lo rematadamente bien que está Takeshi, por ejemplo o las escenas oníricas que se cuelan en algún momento de la película) y los temas que trata (la brecha entre la infancia y la edad adulta así como las mentiras en las que hacemos vivir muchas veces a los niños por ejemplo) pero yo creo que lo mejor es que la consigais ya mismo, que además el momento veraniego acompaña, y la veáis en la pantalla más grande que podais, no os arrepentiréis.









domingo, 24 de febrero de 2013

El Atlas de las Nubes, de Tom Tykwer, Andy Wachowski y Lana Wachowski


Hoy, más que una crítica, voy a romper una lanza a favor de esta película que acaba de estrenarse, más que nada por dos motivos: El primero es que me parece una muy buena película a pesar de algunos puntos que puede tener más flojos. El segundo y el que me ha llevado a hablar de ella es que muchas críticas que he leído están siendo muy crueles y se están equivocando en algunas cosas con el film según mi opinión,  demasiado para una peli de ciencia ficción que demuestra calidad y buen hacer, además de ser una propuesta diferente a lo que vemos actualmente en los cines. Así que aquí va una alternativa a los que quieran ver una buena película que sin duda les hará pasar un buen rato.

La película nos narra seis historias separadas en el tiempo que van desde el siglo XIX a un futuro postapocalíptico lejano, pasando por los años 70, los tiempos previos a la segunda guerra mundial, la época actual y el NeoSeoul del año dos mil ciento y pico (no recuerdo la fecha exacta, disculpen ustedes). A pesar de las claras diferencias de la época todas las historias no solo están unidas entre si a través de los siglos sino que en el fondo todas son la misma historia. Da igual hablar de un abogado que pretende luchar contra la esclavitud negra, un anciano encerrado por venganza en un asilo del que debe escapar, una camarera clon que se convierte en una libertadora o una periodista que pretende desenmascarar un complot relacionado con la energía nuclear. Además como ya he dicho, todas las historias están unidas entre si por personajes comunes, objetos que pasan de mano en mano durante siglos, acciones en un tiempo que afectarán a los sucesos futuros de la manera más inimaginable… como dice la frase promocional del film “Presente, pasado, futuro. Todo está conectado”.


Y lo cierto es que el principal y mayor mérito del film es conseguir lo propuesto. Con un montaje muy bien cuidado y trabajado que se apoya completamente en un guión claro y bien escrito (aunque algún que otro gazapillo se les ha escapado, todo sea dicho) las tramas, sus múltiples puntos en común y los temas a tratar se nos exponen con claridad y contundencia, utilizando el efecto multiplicador que ya usó hace casi cien años D.W. Griffith en su maravillosa “Intolerancia”, con esta manera fragmentada de narrar historias con temas comunes. Así que los directores tampoco han inventado nada nuevo precisamente, como mucho se han servido de ello y lo han evolucionado. Digo esto porque me sorprende que muchas de las críticas hablen de lo difícil que es seguir el argumento entre tanto flashback y flashforward e incluso algunas llegan a soltar que el espectador no va a entender la historia si va a verla. Vamos a ver, soltar algo así tan alegremente me parece un insulto o como mínimo un menoscabo a la inteligencia de los espectadores, además de que no es cierto, así que no acabo de entender porque diversas críticas que hay por algunos medios de internet insisten tanto en el asunto. Además, aunque los espectadores sean una masa de zombis babeantes (a diferencia de los críticos, claro, que comprenden y saben todo y prefieren ahorrar esfuerzos mentales, por pequeños que sean a sus descerebrados lectores), en el siglo XXI, a diferencia de lo que Griffith se encontró, los espectadores ya están más que saturados de tele, youtube, zappings epilépticos, etc…así que creo que un par de saltos en el tiempo no se le atragantan a nadie hoy día. Yo voy a insistir en lo contrario: la película se explica maravillosamente bien, se sigue ya no solo con interés sino muy amenamente y los temas que trata quedan más que claros.


Precisamente si consideras las historias solo por separado son bastante tópicas y sencillas dentro de cada género, es precisamente ese “barajar” el tiempo entre ellas lo que da mucha más fuerza al conjunto. Algunas eso sí han quedado más flojas que otras, la historia del barco y el esclavo negro queda muy escasa en detrimento de otras más trabajadas como la de la camarera clon Somni-451 en NeoSeoul por lo que el conjunto a veces queda un poco cojo aunque hasta cierto punto es comprensible dado que cuenta con seis historias y la película ya de por sí dura tres horas.

Una mención especial al reparto y al equipo de caracterización, ya que los mismos actores interpretan en todas las historias papeles muy diferentes y con caracterizaciones que han supuesto cambios de edad, raza, sexo… y además en muchos casos con personajes muy alejados de su estilo habitual. Ver a Hugh Grant haciendo de jefe guerrero de una tribu de caníbales o a Hugo Weaving de implacable enfermera de asilo (compartiendo protagonismo con el siempre estupendo Jim Broadbent en la historia más divertida y genial con diferencia) es todo un espectáculo, pero me quedo con Tom Hanks que sencillamente está estupendo en todos sus papeles y caracterizaciones. 




Aunque como todos sabemos la baza de la caracterización, tan de moda últimamente, a veces nos hace chirriar la mente viendo a actores occidentales tratando de pasar por coreanos o viceversa, mujeres asiáticas intentando pretender ser jovencitas pelirrojas victorianas. Aunque está resuelto con bastante gracia y se les perdona por la naturaleza del film, como mínimo provoca alguna que otra risa y te saca bastante de la película. Aquí os dejo un par de imágenes, que siempre valen mas que cualquier palabra.


Aunque uno puede discutir mucho sobre los temas a tratar en el film, el esfuerzo por hacerlos llegar al espectador ha sido notable y creo que está bastante bien conseguido. Es cierto que todo el film está tratado con una perspectiva quizás un poco superficial e inocentona y está claro que pretendía ser bastante más de lo que ha sido al final, quizás debido a que han intentado abarcar un rompecabezas demasiado amplio para meter en tres, o incluso en cuatro horas, pero aún así creo que cumple su cometido. Temas como la libertad individual, las imprevisibles consecuencias de nuestros actos y nuestras decisiones por pequeñas que estas sean, la eterna lucha contra el sistema establecido, los fuertes devorando a los débiles… quizás mucha tela que cortar si se quería profundizar verdaderamente.


Me viene como ejemplo la idea de la canción del compositor inspirada por un sueño (que no será otro que una visión de la cafetería de NeoSeoul), que a través del tiempo mutará de forma como libro, película…hasta llegar al punto de origen, la camarera Somni, que al ver la película antes nombrada iniciará su viaje personal como “mesías” del mundo futuro cuyos actos afectarán al mundo incluso cientos de años después.

En definitiva un enrevesado (que no complicado) puzzle con un estupendo envoltorio visual, cuyas tres horas pasan sin darte cuenta y que puede dar lugar luego a muchas charlas intentando seguir las miguitas de pan que nos van dejando las historias. Sin duda mucho más se podría hablar de esta película y de sus temas, así como de algunas de sus referencias cinematográficas que tantas pistas nos dan sobre algunos giros sin que nos demos cuenta hasta que es demasiado tarde (Soylent green is people!!)... pero lo mejor es que vayáis a la pantalla más grande que encontréis (al cine, vamos) y la disfrutéis por vosotros mismos. Seguro que no os arrepentiréis.




 PD.- Old Georgie, entre otras cosas, me dice que nunca vaya al Papa Song...



jueves, 14 de febrero de 2013

La Edad de la Inocencia, de Martin Scorsese





Newland Archer y May Welland son dos jóvenes prometidos de la alta sociedad newyorkina de la década de 1870. La llegada de la condesa Olenska desde Europa huyendo de su autoritario marido supondrá un cambio de rumbo para el joven Archer. Lo que inicialmente parece un mero deseo de ayudar a la condesa a conseguir el divorcio pasará a una verdadera pasión por la mujer y un fuerte conflicto interno entre sus valores conservadores y sus ansias de libertad. Sin embargo, la jeroglífica y opresora sociedad de la época no hará mas que poner trabas a la pasión de los amantes.

Cuando uno piensa en Martin Scorsese lo primero que le viene a la mente son mafiosos italianos, tiros, violencia y sangre, realizaciones y puestas en escena excesivas y arriesgadas, música de gente como los Rolling Stones… aparentemente justo lo contrario de este drama de época, lleno de gente educada, lujosas cenas, veladas en la ópera y paseos por jardines victorianos. Pero claro, como venía demostrando ya desde hace mucho tiempo, Scorsese es un gran director, capaz de trascender sus propias convenciones y ofrecer siempre cine de calidad sea el género que sea. Posiblemente de los directores de su generación sea el que mejor se ha mantenido hasta hoy día y La Edad de la Inocencia no solo no es una excepción sino que  puede estar tranquilamente entre las grandes obras del director.

Los habituales excesos de Scorsese a la hora de filmar la acción (no hay que preocuparse, luego se quedó bien tranquilo con “Casino”), al principio parecen desaparecer en este film pero ojo, no hay que engañarse porque el director italoamericano está jugando a su mismo juego, solo que de otra manera ya que el mundo a retratar es radicalmente diferente lo que se traduce en un uso diferente de sus recursos narrativos, apoyándose más intensamente en el arte del film, el cual ya diré que es sencillamente alucinante.  El impresionante y delicado vestuario de los personajes,  los fastuosos escenarios, los cuadros y pinturas de cada hogar, que tanta importancia tienen en la historia, las lujosas cenas con sus exuberantes alimentos en la mesa, las flores y el color. Todo. Todo al servicio de meter al espectador en la sociedad de la época, en sus rituales, excentricidades y convenciones. En el comportamiento de sus miembros, en su modo de mostrarse ante sus semejantes y, lo que es más importante, en los deseos ocultos de la encorsetada sociedad de finales del XIX, porque lo que se dice y se muestra, y lo que se piensa, suelen ser dos cosas muy diferentes y más en aquella sociedad. Idea importante y constante a lo largo del film y que supone el motor principal del film. Deseo y culpa, dos temas que a Scorsese le son más que familiares.

A pesar de una realización mas “tradicional” Scorsese se sirve de muchos otros recursos como un muy interesante uso de los iris para reencuadrar momentos o situaciones importantes, algunos verdaderamente sutiles (como por ejemplo la escena en la que Archer entra en la floristería en la que se nos focaliza en un gran ramo de rosas amarillas, asociadas a la condesa Olenska), sus habituales cambios de iluminación en medio de la propia toma o un muy interesante uso de fundidos para enfatizar en esos pequeños momentos, objetos o gestos, casi imperceptibles pero que tanto quieren decir entre los personajes. Una vez más la diferencia entre lo que mostramos de puertas para afuera y lo que sentimos en nuestro interior apoyadas por una realización que también ayuda a dar forma a un mundo que a los espectadores del siglo XX y XXI nos es lejano e irreconocible. Me viene como ejemplo la escena en la que Archer y Olenska se encuentran en la cabaña. Archer mira por la ventana y Olenska se levanta para abrazarlo. Cuando Archer se gira hacia ella la descubre aún sentada ante el fuego. Todo ha sido tan solo una imaginación, un deseo del joven abogado.

A diferencia de las explosiones de violencia de Taxi Driver o Goodfellas, la imagen y la palabra son extremadamente sutiles en el metraje y en este film todo un mundo interior puede derrumbarse tan sutil y silenciosamente como esos planos en los que la madera que arde se convierte en ceniza.

Interpretativamente hablando es muy interesante ver el ejercicio de contención que hacen los protagonistas, los cuales están más que estupendos y es precisamente por eso por lo que la historia conserva su fuerza. Michelle Pfeiffer hace un estupendo papel como mujer perdida en una sociedad que la repudia, pero puede que me guste más Winona Ryder en su papel de noble y honorable esposa de Daniel Day Lewis, la cual protagoniza el momento más potente del film a mi parecer, cuando le pide a su marido que se quede a su lado ya que espera a su primer hijo.


Creo que es importante nombrar el énfasis que Scorsese hace a lo largo de toda la película en las pinturas que decoran las casas de los protagonistas. La película en si es bastante pictórica pero en muchas ocasiones nos obliga a mirarlos e incluso el viaje por Francia de Archer y May es narrado directamente con cuadros de la época. En una historia y en un mundo donde las cosas no son lo que parecen, el uso de estos cuadros son un recurso más que útil e interesante para describirnos a cada uno de los personajes en su modo de ser, de pensar o incluso sus deseos concretos en algunos momentos. Los cuadros del joven Archer, muchos de ellos sobre paisajes lejanos y fantasiosos nos ayudan a comprender su interior así como el gran cuadro encima de la chimenea de Olenska hace un estupendo contrapunto a las palabras formales que se intercambian los dos amantes antes de ceder a su deseo (al menos parcialmente) y mostrarse sus sentimientos. El tema de los cuadros (y de las flores, ojo) es muy interesante en este film y seguro que podríamos extendernos mucho tiempo, pero ya que mis conocimientos de pintura son mas bien escasos mejor dejarlo aquí.

En definitiva una película redonda de Scorsese y aunque pueda parecer algo muy diferente a lo que nos tiene acostumbrados en el fondo nos habla de lo mismo, solo que en el terreno de los modales y la introspección, cambiando los baños de sangre por educadas cenas en las que la familia decide separar definitivamente a los amantes. Ambos casos igual de terribles solo que desde otro primsa.

Me he dejado muchas cosas en el tintero, porque estoy seguro de que mucho más se podría hablar de esta película, pero lo mejor es que la consigáis vosotros mismos y la disfrutéis, como siempre en una gran pantalla. Estoy seguro de que no os arrepentiréis.



domingo, 25 de noviembre de 2012

Las verdaderas mejores frases de la Historia del Cine

Aunque puede que no las oficiales...


"¡Callate Junior! Y agradece a tu madre que muriera durante el parto, si te llega a ver se muere de la vergüenza" 



Pappy O´Daniel

O brother!, de Joel y Ethan Coen



Ulises Everett McGill es un delincuente de poca monta y mucha labia destinado a trabajos forzados en el estado de Missisippi de la Gran Depresión. Decide escapar de su presidio junto con sus compañeros de cadenas, dos elementos con mas bien pocas luces llamados Pete y Delmar, prometiéndoles compartir el tesoro que tiene enterrado. Por si esto fuera poco deben recuperarlo antes de que la apertura de una presa inunde el valle donde se encuentra, cosa que sucederá en cuatro días. En su periplo vivirán no pocas aventuras, conocerán a diversos y extraños personajes, y lucharán contra todo tipo de fuerzas, tanto humanas como espirituales, para alcanzar el preciado tesoro.

En esta maravillosa comedia, los hermanos Coen, que ya estaban más que bien valorados por público y crítica gracias a películas como Sangre Fácil o Barton Fink, nos ofrecen su propia versión de la historia entre las historias, el poema épico clásico “La Odisea” de Homero. Respetando fielmente la esencia del original, transportan la historia al sur de los Estados Unidos de la Gran Depresión (ya sabéis, esa que vino justo después de “los locos años veinte”…si es que nunca aprenderemos), ese sur misterioso lleno de pobreza, folclore, superstición, religión, música, delincuencia y pillería a partes iguales. Así, transforman al astuto Ulises en un atractivo “piquito de oro” incrédulo y pragmático obsesionado con su pelo, el cíclope en un vendedor de biblias tuerto, las sirenas en unas sensuales lavanderas (nunca entendí lo de que los marineros se desviaran por mujeres pez, pero claro, tal y como se ven en la película todo queda más claro)… y añadiendo el folclore y creencias cristianas propias del momento, con el mismísimo diablo campando por la Tierra.

¿Extraño? Sin duda. ¿Efectivo? Totalmente.  Con un guión tan bien escrito como lo suelen hacer los Coen y una historia de tanta potencia evocativa como La Odisea, todo desemboca en una película divertidísima, profunda, irónica e incluso me atrevería a decir espiritual, donde el verdadero tesoro no será otro que la vuelta a casa como en la obra original y, siguiendo el añadido “góspel” que tiene el film, nada más y nada menos que la verdadera salvación ante Dios y los hombres.

Todo este trasfondo envuelto con como ya he dicho un guión bien escrito y muy sólido, donde las diferentes tramas van confluyendo hasta encontrarse en un maravilloso clímax en el que todo adquiere sentido y en el que el destino de todos sus personajes irremediablemente se cumple tal y como predice el negro ciego, versión Coen del oráculo clásico, que pasea en su carretilla por las vías del tren (símbolo del destino) tranquilamente al comenzó y final del film.


Me viene a la cabeza escenas como el bautizo de Pete y Delmar, en el que obtienen la salvación divina y que luego les protegerá en otros momentos en los que son acosados por el siniestro sheriff, una estupenda versión del diablo (y que encima manda narices lleva la estrellita de la autoridad en este mundo), o la genial escena en la que graban la canción “Man of Constant Sorrow” en los estudios de grabación regentados por un ciego (!) que desembocará en una trama nueva del film que terminará uniendo a todas las demás.

¿He dicho ya por cierto lo estupenda que es la música? Todo tipo de temas clásicos de la época así como alguna adaptación de temas reales del célebre Tommy Johnson (que tiene un papel en el film y del que casi asistimos a su famoso pacto con el diablo) envuelven la película y la hacen crecer, transportándonos aún más a los años de la Depresión y perfilando en muchas ocasiones a los propios personajes o a aspectos más abstractos como puede ser las creencias religiosas. Me viene como ejemplo a la cabeza el contraste de voces puras y limpias de la hermosa escena del bautismo con sus creyentes bañados en las aguas contra el tema oscuro y terrible (aunque ojo, también estupendo) con coros graves acompañando a la canción a la muerte del ritual del ku klux klan.


También merece una mención la fotografía del film, obra de un colaborador habitual de los Coen, Roger Deakins, sobre todo en lo que a exteriores se refiere. Como toda buena road movie, los paisajes, en este caso sureños, están captados con una belleza maravillosa, en todo tipo de tonos amarillos, ocres, marrones….haciendo que aunque sea una película en color, parezca que estemos viendo las imágenes sepia propias de principios del siglo XX que todos tenemos en la cabeza.

Si a todo lo dicho le añadimos unos personajes geniales interpretados por unos actores estupendos como George Clooney (haciendo un Ulises sencillamente  insuperable), John Turturro, John Goodman como perfecto cíclope o un divertidísimo Charles Durning haciendo del político conservador Pappy O´Daniel, tenemos una película redonda, divertidísima y que se disfruta de principio a fin, siendo una estupenda renovación y adaptación a los tiempos actuales (consideraciones políticas incluidas) del que seguramente sea el texto clásico más importante de la cultura occidental.


Sin duda mucho, pero muchísimo más se podría decir de este film, sobre todo de sus similitudes y diferencias con la obra de Homero, pero lo mejor es que la consigáis y la veáis vosotros mismos (altamente recomendable en versión original para dejarse llevar por el auténtico acento del sur) y la disfrutéis en una pantalla bien grande. Estoy seguro de que no os arrepentiréis.




P.D.- Y por si os cabe alguna duda mi voto para gobernador del estado es para Pappy O´Daniel y su hora de la harina.